CIUDAD DE MÉXICO- Una de las maravillas del deporte es que para practicarlo en sus múltiples disciplinas no hay límite de edad. Otra virtud es la capacidad de inspirar y sobreponerse a las adversidades que nos presenta la vida todos los días.

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La historia del alpinista chino, Xia Boyu, es digna de ser contada, ya que en ella se encuentran factores y circunstancias que sin duda nos pondrán la piel de gallina con nudo en la garganta incluido.

En 1975 Xia Boyu emprendió la travesía como miembro de una expedición oficial del Equipo de Montaña Chino de escalar el Monte Everest con 27 años de edad en ese entonces.

Según reportes de la prensa china, el equipo dio la vuelta por encima de los más de ocho mil metros del Everest. Una fuerte tormenta invernal los obligó a parar y Boyu de forma solidaria le prestó su bolsa de dormir térmica a un compañero enfermo que tuvo como consecuencia el congelamiento de sus pies, los cuales tuvieron que ser amputados lamentablemente.

Unos años después, Xia siguió escalando el Everest llamado vivir al superar un cáncer de sangre y otras cuestiones médicas que obligaron a ampliar la zona de amputaciones en sus miembros inferiores.

El vienes 18 de abril del 2014 en punto de las 06:30 horas, Boyu volvió a la carga, ya con prótesis, para escalar la montaña más alta del planeta. Para su mala fortuna, una avalancha en la zona cercana a la cascada de hielo acabó con la vida de 16 sherpas nepalíes (pobladores de la zona montañosa) por lo que Boyu vio truncado su segundo intento.

En 2015 Xia lo intentó por tercera vez. En esta oportunidad, el sismo que sacudió Nepal el 25 de abril del 2015 dejó cientos de decesos, miles de heridos y varios alpinistas atrapados en diferentes campamentos del Everest.

Para el 2016 Boyu por fin no sufrió contratiempo alguno, aunque no llegó hasta la cima. Dos años más tarde tendría una nueva cita con la historia para entrar en los anales de las grandes hazañas deportivas de la última época.

El quinto intento no estuvo exento de piedras en el camino, ya que el gobierno de Nepal anunció en diciembre pasado que los permisos para escalar el Everest serían más restrictivos para las personas discapacitadas, medida. Semanas después los tribunales consideraron que las medidas eran discriminatorias y afortunadamente anularon las restricciones.

El pasado lunes 14 de mayo, Boyu hizo historia al convertirse en el tercer alpinista sin piernas en escalar el Everest. Además se consagró como el primero en dichas circunstancias en hacerlo desde el lado de Nepal.

En abril pasado declaró al diario Japan Times lo siguiente: “Representa un desafío personal, un desafío al destino. Escalar el Everest es mi sueño. Tengo que hacerlo”, dicho y hecho. Cumplió su palabra.

*Información de desnivel.com fue utilizada para la redacción de esta nota periodística.