México es ese país del planeta tierra donde las tonalidades grises no existen. Se es blanco o se es negro, se es de derecha o se es de izquierda. Eres de los que comen quesadillas con queso o de los que degluten tortilla doblada con todo menos queso.

Cortesía Twitter: @LaLiga

Lo que no se puede solucionar mediante el sano dialogo, encuentra su camino a los golpes…de moneda con un volado, como la sociedad civilizada que somos y pretendemos ser.

En ámbitos más silvestres y banales como lo es algo tan burdo y sencillo como el futbol, el mexicano cuenta hasta con doctorados en materia de “fanatismo extremista” que ejerce con gusto y con susto cada cuatro años.

La actuación de la Selección Mexicana en Rusia 2018 ha requerido que cada una de las materias estudiadas en esta “complicada” ciencia del balón fueran puestas en práctica en las universidades, oficinas, esquinas, paradas de autobús, tertulias de café, de chela, en familia, con los cuates, con el vecino, con la vecina y también en las pulcatas más reconocidas de este folclórico y pintoresco país.

El “Tri” en tierra de matryoshkas y vodka de alto calibre, ha jugado al volado de cara y cruz en Fase de Grupos y este miércoles 27 de junio en Ekaterimburgo por poco se queda sin su tostón de 10 pesos.

Con el permiso de Vladimir Putin y a pesar de los zares, vámonos por partes y por partidos en este azaroso juego de la moneda tricolor al aire.

Cara:

La victoria ante Alemania: totalmente legítima y merecida. México dio uno de sus mejores partidos en la historia de las Copas del Mundo ante el campeón del mundo.

Cruz:

Los triunfalismos prematuros siempre han sido un enemigo seductor, los mundiales o los famosos “quintos partidos” no se ganan ni se consiguen en el primer partido.

Cara:

La sobriedad para vencer a Corea del Sur pese a no tener el mejor de los rendimientos. Ganar jugando feo también se vale en un Mundial, siempre y cuando se corrija en los exámenes siguientes.

Cruz:

La fragilidad defensiva recibió su segundo strike. Los surcoreanos, al igual que Alemania, se toparon con un gran Guillermo Ochoa para que México maquillara graves falencias en zona baja.

Foto: Twitter

Ni Cara ni Cruz:

Por primera vez en toda su gestión, Juan Carlos Osorio repitió una alineación en al menos dos partidos (ante Corea del Sur y Suecia). El estratega colombiano traicionó su filosofía a la hora buena y le salió caro ante los vikingos.

Cara:

Ante la debacle en Ekaterimburgo, la ayuda surcoreana fue clave para que México se clasificara a 8vos de final. Alemania terminó por inmolarse en tiempo de compensación al no ser capaz de marcar el 1-0 en 90 minutos que le habría dado el boleto a la siguiente ronda.

Cruz:

El baile sueco con un lapidario 3-0 en Ekaterimburgo revivió los fantasmas del pasado (7-0 vs Chile en Copa América Centenario y 4-1 frente a Alemania en Copa Confederaciones) cuando parecían ya superados.

Cara:

El mensaje positivo de los jugadores a lo largo del torneo pensando, deseando y trabajando en una actuación histórica. El “imaginemos cosas…” de Javier Hernández es aspiracional y muy válido.

Cruz:

La postura radical y a la defensiva de los caciques verdes comandados por Rafael Márquez después de la caída con Suecia para con cierto sector de la prensa y todo aquel que no les aplaude hasta cuándo van al baño.

Parece que a la Selección Mexicana no se le puede tocar “ni con el pétalo de una rosa”, una pastillita de autocrítica nunca viene mal.

El lunes dos de julio, México enfrentará en Samara al cinco veces campeón mundial Brasil. La pregunta del millón es ¿Qué cara de la moneda mexicana veremos? ¿Al equipo que sale con el cuchillo entre los dientes a comerse al rival o al equipo que sale temeroso, medroso y dubitativo?

Fracaso o quinto partido, dos de julio de resaca política y fiesta nacional o de desgracia política y tragedia nacional. El futbol mexicano tiene en el horizonte una nueva cita con la historia como cada cuatro años desde 1994 ¿Sera cara o será cruz? ¿Será un lunes de blanca alegría o de negra tristeza? la moneda tricolor en Rusia 2018 ya está en el aire.