Con esa soberbia que los caracteriza desde tiempos lejanos aseguraron en enero que iban  por el doblete. El ridículo protagonizado el semestre pasado culminado con cero goles en cuatro juegos de Liguilla no les bastó para conocer la humildad y los hechos ante que la retórica barata.

El enésimo fracaso del Club América en el Clausura 2018 no es más que el reflejo de una interminable seguidilla de malas decisiones en todos los niveles de su televisivo organigrama.

Foto: Especial

Partiendo de la materia prima, que son los futbolistas, otra vez Santiago Baños, Miguel Herrera y compañía se equivocaron en la confección de un plantel que sigue siendo menos que los de Tigres y Monterrey.

Se fue el lateral izquierdo paraguayo Miguel Samudio a Querétaro y por las razones que sean no se le suplió con nadie. El juvenil Carlos Vargas (defensa central) y William Da Silva (mediocampista) tuvieron que entrar al quite por esa banda siempre huérfana y utilizada como avenida por los rivales a lo largo de todo el torneo.

El famoso “Combo Xolos” integrado por Emanuel Aguilera, Joe Corona y Henry Martín terminó dejando insatisfechos y con hambre a sus aficionados amarillos.

Aguilera cumplió a secas en la zaga central, Corona ni bien ni mal, sino todo lo contrario. El delantero Henry Martín arrancó con estrella y finalizó estrellado.

Los “refuerzos” foráneos, tardíos y reprobados. Tanto el francés Jéremy Ménez como el colombiano Andrés Ibargüen llegaron con el torneo empezado.

El galo tuvo chispazos, lesiones e inconsistencia. El sudamericano batalló y batalla aún para encontrar su lugar en la cancha, esbozos de bicicleta, gambeta y al final de cuentas nada.

Encima los dolores de cabeza llamados: Silvio Romero y Darwin Quintero, se fueron de Coapa por la puerta de atrás en pleno torneo para subrayar la pobre planeación deportiva de este semestre.

El canterano Diego Lainez, apadrinado por Ricardo La Volpe hace poco más de un año, fue “cepillado” por Herrera sin miramientos del primer equipo pese a mostrar cualidades, tamaños y mucha mayor personalidad que varios de los figurines con corte de cabello “Millennial” y tatuajes por doquier.

Foto Twitter
Foto: Twitter

La farsa numérica de un subliderato de papel quedó exhibida en los ocho empates conseguidos a lo largo del torneo. De sus siete triunfos cinco fueron contra equipos que terminaron entre el lugar 12 y 18 de la tabla general, solo dos ante clubes que calificaron a la Liguilla (Santos Laguna y Morelia).

El primer fracaso y aviso serio de lo que podría venir después fue el baile ante Toronto FC en las Semifinales de la CONCACAF Liga de Campeones.

En el juego de ida el “Piojo” no recompuso la figura táctica pese a la superioridad canadiense en juego, intensidad y carácter. En la vuelta acumuló delanteros a lo tarugo y acabó “muriendo de nada” y viendo semanas después como Chivas se coronaba campeón de la zona ante el mismo rival.

Los 4tos de final de la Liga MX ante Pumas, mero un espejismo. Los dos juegos no fueron parámetro en lo deportivo pero sí termómetro para disparar una calentura triunfalista antes de tiempo y antes de Santos.

La eliminatoria ante los Guerreros dejó expuesto a Miguel Herrera como un director técnico que todavía no muestra progresión en su puesto. Sigue sin haber autocrítica, pero sobre todo, capacidad de reacción cuando las papas queman.

En el colofón de su primera etapa hace cuatro años y medio y antes de tomar de lleno las riendas de la Selección Mexicana, hubo una final ante León que tiró en el primer episodio y que en el segundo, tirando de garra y “Yaitsa” (huevos en ruso) ahora que está de moda, cerró con un 1-3 (global 1-5).

Foto Twitter
Foto: Twitter

Casi cinco años después, “la misma gata o águila, pero revolcada”, Santos te pinta la cara en la Comarca, te gana 3-1 y en lugar de bajar la cortina para que no te llenen la canasta, te vas alegremente al ataque para buscar el descuento y en su lugar encontrar el lapidario 4-1.

El pasado domingo en un nuevo episodio del Canal de las Estrellas titulado como: “La remontada es posible”, Herrera colocó drama de entrada con un planteamiento suicida con solo tres defensas y cinco delanteros.

El villano Jorge Pérez Durán les echó una manita con el penalti del 1-0. Bruno Valdez lavó parte de sus horrores en la ida con el 2-0 y, ya a un pasito del milagro, otra vez Miguel no cambió para defender mejor y con 60 minutos por delante ir por el gol de la calificación.

Con el 2-1 de Jonathan Rodríguez y el posterior 2-2 de Jesús Isijara, Santos sentenció la serie para dejar por quinta vez en el camino a su cliente consentido en Liguilla.

Miguel Herrera y el primer año de su segunda etapa al mando se puede decir ya con todas sus letras ha sido un fracaso: cinco títulos en juego, cero títulos conseguidos.

Supercopa MX ante Querétaro, perdida. Eliminado en Semifinales de la Copa MX Apertura 2017 ante Monterrey, eliminado en Semifinales de la Liga MX Apertura 2017 ante Tigres, eliminado en Semifinales de Concachampions ante Toronto FC y eliminado en Semifinales del Clausura 2018 de la Liga MX ante Santos Laguna.

Fracaso se escribe con F de fragilidad (defensiva), con R de resignación (deportiva), con A de apatía (dentro de la cancha), con C de cero (títulos), con A de alegría (para todos los antiamericanistas), con S de sufrimiento (para todos los americanistas) y con O de obsoleto (como varios de sus futbolistas que deambulan por la cancha). No cabe la menor duda, fracaso se escribe con C de Club y A de América.