Por: Daniel Organista Casillas (colaboración especial)
BeisbolAgs.com

El camino a convertirse en pelotero profesional no es fácil y el llegar a las ligas mayores menos lo es; con los rosters limitados a 25 peloteros por equipo solo hay cabida para 750 peloteros en determinado momento en la llamada gran carpa, de acuerdo con la NCAA (Asociación Nacional Atlética Universitaria de Estados Unidos) apenas uno de cada 200 peloteros de último año de preparatoria en los Estados Unidos logra ser seleccionado por un equipo de grandes ligas en el famoso Draft de novatos.

De acuerdo con un artículo publicado por la página Bleacher Report en 2012, las probabilidades de llegar a las mayores después de ser seleccionado en el Draft disminuyen aún más conforme las rondas van avanzando, siendo los seleccionados en la primera ronda del draft los que más posibilidad tienen de debutar en la MLB con 66% disminuyendo hasta llegar a un 7% para los seleccionados después de la ronda 21.

Para un joven originario de Kettering (una ciudad a las afueras de Cincinnati en Ohio), seleccionado en la 13ava ronda por los Cachorros de Chicago, poco importó el 11% de chances de llegar a la mejor liga de beisbol del mundo luego de vencer a las probabilidades en una batalla que duró 10 años y que comenzó cuando tenía apenas 7, una batalla más importante y más feroz que cualquier otra que haya tenido dentro de un campo de beisbol.

Campana está en su primer temporada en la Liga Mexicana con Rieleros de Aguascalientes.

El hijo de Faye y Mark Campana, de nombre Anthony Edward Campana mejor conocido como Tony nació con pedigrí de atleta: su abuelo Tom Campana fue coach de Fútbol Americano y está en el salón de la fama de la preparatoria Ohio High School por sus años de entrenador, su tío Tom también estuvo involucrado en el Fútbol Americano y jugó para la universidad de Ohio State y más tarde en Canadá, mientras que su padre Mark fue regresador de patadas para el equipo de futbol americano de la Universidad de Eastern Illinois, en donde logró el campeonato en la División II de la NCAA en 1978 bajo las órdenes del coach tres veces ganador del Super Bowl con los Broncos de Denver, Mike Shanahan. Fue precisamente por su familia paterna que Tony fue dotado de la velocidad en sus piernas.

Tony al igual que su ascendencia comenzó con los deportes desde pequeño y fue justo después de un juego de futbol soccer, a sus apenas 7 años de edad, cuando comenzó a sentir un dolor en su pecho. Los Campana residían en ese entonces en un suburbio de Nashville en el estado de Tennessee, regresando de la escuela le comentó a sus padres, “siento un dolor en el pecho”, por lo que Mark y Faye inicialmente sospecharon de alguna comida o probablemente algún malestar ocasionado por haber estado bajo el sol agitándose jugando futbol.

Tony Campana y Anthony Rizzo, ambos compañeros en su momento con los Cachorros, en una visita al Ann & Robert H. Childrens Hospital de Chicago. Ambos, Campana y Rizzo, son sobrevivientes del cáncer.

Los dolores de Tony siguieron de manera constante por lo que decidieron llevarlo al médico familiar, donde luego de revisar al pequeño Campana, hizo que lo enviaran al Centro Médico de la Universidad de Vanderbilt donde oficialmente le diagnosticaron el padecimiento del linfoma de Hodgkin o enfermedad de Hodgkin, un cáncer que se desarrolla en el sistema linfático que es parte del sistema inmunológico, y el cual en lo que va del 2018, apenas se le ha diagnosticado a alrededor de 8,500 personas en los Estados Unidos de acuerdo a la Sociedad Estadounidense contra el Cáncer. De inmediato se le removió al pequeño Tony un tumor de su pecho, dejándole una cicatriz de 8 pulgadas que hoy, 25 años después, aún le recuerda día con día la batalla más dura de su vida.

Después de que el tumor fue extraído, el ahora pelotero de Rieleros de Aguascalientes tuvo que pasar por las dolorosas quimioterapias por los siguientes 8 meses. Víctima de las ellas y de los tratamientos especiales que conllevó el padecer esa enfermedad, Tony Campana tuvo siempre una estatura por debajo de lo promedio para los niños de su edad. Durante esa época fue cuando comenzó a jugar beisbol, detrás de su casa en Tennessee había un pequeño campo de beisbol a dónde él junto con su padre Mark asistían a ver a los niños jugar, fue entonces cuando uno de los coaches de los equipos infantiles lo invitó a jugar el deporte rey.

Después de las quimioterapias, Campana continúo con constantes chequeos de los doctores por los siguientes 10 años, en donde la enfermedad no lo detuvo para seguir practicando deporte a alto nivel pese a su peso y baja estatura. Fiel a sus genes de futbol americano, Tony practicó el deporte de las tacleadas al igual que su padre y su abuelo antes que él mientras estuvo en la secundaria y preparatoria pese a medir apenas 1.65 y pesar 61 kilogramos, al igual que su padre jugando principalmente como regresador de patadas debido a su ya conocida velocidad. Además del futbol americano Campana también practicó lucha y golf a la par desde luego del beisbol al que su padre Mark menciona constantemente, “siempre jugó beisbol, porque en el beisbol la estatura realmente no importaba mucho”, haciendo referencia a su peso y estatura por debajo del resto de la mayoría de sus compañeros.

Tony Campana es el líder en bases robadas en la temporada Otoño 2018 de la Liga Mexicana y es el primer rielero en superar las 30 estafas desde Rontrez Johnson en 2005.

Fue finalmente a los 17 años cuando Tony Campana oficialmente fue declarado libre de cáncer y el resto fue historia. Campana comenzó en la Universidad de Carolina del Norte en Ashenvile donde no muchos veían talento en él pese a una prolífica temporada bateando arriba de .400 en su último año de preparatoria. Campana de nuevo venció a las probabilidades consiguiendo un puesto de titular en los jardines bateando arriba de .300 en las 2 temporadas que estuvo en Ashenville antes de ser transferido a la Universidad de Cincinnati donde de nuevo bateo arriba de .300 y robó 104 bases en 2 temporadas lo que le valió ser seleccionado por los Cachorros de Chicago en la treceava ronda del Draft de las Grandes Ligas en el 2008, tres años después a los 24 años recibió el llamado del equipo grande junto con el lanzador zurdo Scott Maine.

Como si fuera cuento de hadas, Campana se uniría al resto de los Cachorros de Chicago en Cincinnati, a una hora en automóvil de su natal Kettering donde sus mismos padres Mark y Faye, quienes estuvieron a su lado durante su lucha contra el cáncer en su infancia fueron los que pasaron al aeropuerto local para recibirlo junto a su también recién llamado Maine. Campana debutaría ese mismo día entrando a correr de emergente por el dominicano Alfonso Soriano y posteriormente en el mismo juego conectaría un sencillo productor en su primer turno al bat ante los Rojos de Cincinnati con la presencia de 50 personas entre amigos y familiares a quienes les consiguió boletos para que pudieran asistir a su debut.

El estilo de juego que muestra el jardinero central de los Rieleros de Aguascalientes día con día en el Parque Alberto Romo Chávez no es casualidad, es un reflejo de su forma de ser, es la imagen pura de un hombre que ha desafiado la lógica desde que era un pequeño niño enfrentando al cáncer y que aún después de salir vencedor ante una de las enfermedades más temidas por el hombre siguió siendo subestimado toda si carrera por su baja estatura y complexión delgada.

Tony Campana debutó con los Cachorros de Chicago en Cincinnati a unos kilómetros de su natal Kettering.

El día que fue llamado al equipo grande de los Cachorros de Chicago, Campana mencionó al respecto: “cuando estaba en la preparatoria todos los entrenadores con los que hablé dijeron: ‘Eres demasiado pequeño para jugar beisbol en la universidad’, luego, una vez que me transfirieron a la Universidad de Cincinnati, me dijeron: ‘Bueno, probablemente seas demasiado pequeño para jugar pelota profesional’. Luego, finalmente me seleccionaron en el draft y me dijeron: ‘Bueno, es rápido. Veamos que sucede’ ”.

“Creo que es una de las razones por las que juego de la forma en que juego y vivo de la forma en que vivo: feliz, divirtiéndome con todo. Creo que la razón por la que hago eso es por lo que pasé cuando era niño”. Así lo declaró el actual líder de bases robadas de la Liga Mexicana en entrevista para el “Reno Gazette Journal” cuando jugaba en la sucursal Triple-A de los Diamondbacks de Arizona en Reno, Nevada.

(Con información de: beisbolags.com)