Generación 2018 de Salón de la Fama de Canton: Jerry Kramer, Robert Brazile, Ray Lewis, Bobby Beathard, Randy Moss, Terrell Owens, Brian Urlacher y Brian Dawkins.
Imagen @ProFootballHOF.

CANTON – Con todo y la grandeza y la gloria de la ceremonia anual del Salón de la Fama del futbol americano profesional, la nota no dejó de ser la ya anticipada ausencia de Terrell Owens en la entronización de la Generación 2018.

Sin embargo, ello no empañó el acto en el que develaron su busto y fueron oficialmente ingresados los otros siete nuevos inmortales de la NFL: el ejecutivo Bobby Beathard, el guardia ofensivo Jerry Kramer, el safety Brian Dawkins, los linebackers Robert Brazile, Brian Urlacher y Ray Lewis y el receptor abierto Randy Moss.

Siete de los ocho miembros del Salón de la Fama del futbol americano de la NFL. De izquierda a derecha: Robert Brazil, Bobby Beathard, Jerry Kramer, Brian Urlacher, Brian Dawkins, Randy Moss y Ray Lewis. Solo faltó Terrell Owens.
Pese a la ausencia de Terrell Owens, los otros 7 miembros de la Generación 2018 vivieron grandes emociones en Canton. De izquierda a derecha: Robert Brazil, Bobby Beathard, Jerry Kramer, Brian Urlacher, Brian Dawkins, Randy Moss y Ray Lewis (Foto Twitter).

Terrell Owens
El siempre polémico Owens realizó su propia ceremonia y dio su discurso de aceptación en su alma mater, la Universidad de Tennessee-Chattanooga, donde criticó a los electores del recinto de los inmortales por permitir que otros criterios e intereses más allá de los méritos deportivos influyeran en su selección. Owens, quien fue durante toda su carrera un elemento extrovertido, excéntrico y provocador, fue inducido hasta su tercer año de elegibilidad, a pesar de sus grandes números sobre los emparrillados de la NFL.

Más allá de la polémica, Owens se ganó su lugar en Canton al retirarse como el segundo lugar en la historia de la liga con 15,934 yardas por recepciones (sólo por debajo de las 22,895 de Jerry Rice) y como número 3 en recepciones de touchdown con 153 (superado sólo por las 197 de Rice y las 157 de Moss) tras jugar para San Francisco, Filadelfia, Dallas, Buffalo y Cincinnati entre 1996 y 2010, con 6 selecciones al Pro Bowl y 5 al equipo ideal All-Pro.

Jerry Kramer

Kramer, actualmente con 82 años de edad, fue parte fundamental de los Empacadores de Green Bay que ganaron 5 campeonatos de la NFL (incluidos los 2 primeros Super Bowls) bajo la dirección de Vince Lombardi, y tuvo que esperar 50 años después de su retiro para ingresar al Salón de la Fama, lo que puso fin a una de las grandes injusticias deportivas en los Estados Unidos.

Kramer jugó como guardia ofensivo de 1958 a 1968 y era uno de los pilares del juego terrestre que hizo de los Packers la gran potencia de los años 60 con maravillosos bloqueos de trampa y jugadas de “barredora” que facilitaron la vida del quaterback Bart Starr y de corredores de la categoría de Paul Hornung y Jim Taylor, pero su más célebre y recordada acción fue el bloqueo para que Starr anotara el touchdown del triunfo a escasos segundos del final en el histórico “Tazón del Hielo”, el juego de campeonato de la NFL del 31 de diciembre de 1967 en Lambeau Field para vencer 21-17 a Dallas y conseguir el quinto título de los Empacadores en 9 temporadas y tercero consecutivo con Lombardi como entrenador en jefe.

Kramer también fue pateador y concretó 29 goles de campo y 90 puntos extra para totalizar 177 puntos anotados en su versátil trayectoria.

Brian Urlacher

Para seguir la tradición de grandes linebackers medios de los Osos de Chicago como Dick Butkus y Mike Singletary, la Generación 2018 cuenta en sus filas con Urlacher, considerado uno de los mejores y más fieros elementos de la historia reciente de la NFL.

Los reconocimientos ganados a lo largo de su carrera y su gran calidad hicieron lógico su ingreso: Novato Defensivo del Año (2000), Jugador Defensivo del Año (2005), 8 veces seleccionado al Pro Bowl, 5 veces elegido al esquipo ideal All-Pro y miembro del Equipo Ideal de la Década del 2000 de la NFL. Totalizó 1,353 tackleadas, 41.5 capturas de quarterback, 22 intercepciones y 2 touchdowns a la defensiva. Sin embargo, su caso fue similar al del legendario Butkus, porque ambos no pudieron ganar un campeonato, lo cual no restó brillo a sus impresionantes carreras.

Brian Dawkins

El profundo que se caracterizó por su forma atlética, su habilidad para defender pases y la dureza para golpear rivales es el único hombre en la historia de la NFL en registrar en un mismo partido una captura de quarterbacks, una intercepción, un fumble recuperado y una recepción de touchdown. Se le considera un revolucionario en la posición de safety que tuvo tanto impacto como los futuros miembros del Salón de la Fama Ed Reed y Troy Polamalu.

Dawkins, quien jugó 13 años para Filadelfia y sus últimos 3 para Denver, fue nombrado 5 veces el Jugador Más Valioso de una temporada para las Águilas e impuso el récord de 183 partidos jugados para esa franquicia en todos los tiempos, de los cuales fue titular en 182. Fue 9 veces seleccionado al Pro Bowl, 6 veces All-Pro y miembro del Equipo Ideal de la NFL de toda la década del 2000. Acumuló 2 intercepciones y 37 capturas.

Randy Moss

No en vano se le conocía como “El Fenómeno”. Con una estatura de 1.93 metros, resultaba sorprendente su gran velocidad para superar prácticamente a todo defensivo rival y su poco común habilidad para atrapar pases complicados y balones a una sola mano.

Como novato con los Vikingos de Minnesota, atrapó 69 pases para 1,313 yardas y 17 touchdowns para ser líder de la liga. En siete temporadas con Minnesota, logró 90 recepciones de anotación.

Se retiró después de jugar 14 años en la temporada 2012 con totales de 982 pases atrapados, 156 touchdowns (segundo máximo total en la historia) y ss 15,292 yardas por recepciones son el cuarto mejor total de todos los tiempos. Convirtió pases en touchdowns de 13 diferentes quaterbacks y también lanzó 2 pases hasta las diagonales.

En 2007, se unió a los Patriotas de Nueva Inglaterra y se combinó con Tom Brady para 98 recepciones, 1,493 yardas y 23 touchdowns, que es el récord de más anotaciones por esta vía en una sola temporada de la NFL.

Ray Lewis


El linebacker egresado de la Universidad de Miami protagonizó una estelar carrera de 17 temporadas, todas con los Cuervos de Baltimore, a los que llevó a ganar 2 Super Bowls, siendo el Jugador Más Valioso en la edición XXXV. A nivel individual, fue 13 veces elegido al Pro Bowl, fue 2 veces Jugador Defensivo del Año de la NFL, se ganó el puesto titular en el Equipo Ideal de la NFL de la Década del 2000 y se le considera por mucho el mejor linebacker medio de su generación.

Fiero, instintivo, intenso, líder, inspirador, veloz, fuerte y oportuno, Lewis superó muchas adversidades, incluyendo una acusación de complicidad en un asesinato, para terminar de manera brillante su trayectoria como campeón del Super Bowl XLVII en febrero de 2013.

Robert Brazile

Al igual que Jerry Kramer, el linebacker Robert Brazile tuvo que esperar algunas décadas para ser inducido al recinto de los inmortales a iniciativa del Comité de Veteranos. Brazile jugó de 1975 a 1984 con los Petroleros de Houston –actualmente Titanes de Tennessee– y revolucionó a una defensiva que cambió todo su sistema gracias a su combinación de gran estatura (1.93 metros), fuerza descomunal y sorprendente velocidad.

Registró 1,281 tackleadas y 13 intercepciones, además de 48 capturas de manera extraoficial, aunque esta estadística se hizo oficial apenas a partir de 1982, dos años antes de su retiro. Fue a 7 Pro Bowls y fue elegido al Equipo Ideal de la NFL de la Década de 1970.

Bobby Beathard

Como director de personal de jugadores y gerente general, Beathard, actualmente de 81 años de edad, participó en la formación de equipos que ganaron 4 Super Bowls y disputaron 6 veces el Trofeo Lombardi.

Como pupilo y trabajando al lado de Don Shula con los Delfines de Miami ayudó a conquistar los campeonatos de los Super Bowls VII (el de la temporada perfecta) y VIII. De 1978 a 1989 fue gerente general de los Pieles Rojas de Washington con los que formó una dinastía gracias a tu gran capacidad para detectar y contratar talento. Fue precisamente él quien firmó como entrenador en jefe a Joe Gibbs, un hombre que jamás había dirigido un equipo de futbol americano como head coach y quien terminaría ganando los Super Bowls XVII, XXII y XXVI. En este último, Beathard ya no participó con Washington porque ya había sido contratado, en 1990, por los Cargadores de San Diego, a los que reconstruyó y llevó a disputar el Super Bowl XXIX en enero de 1995, cuando cayeron ante San Francisco. Con Washington, también fue al Super Bowl XVIII, en 1984, pero lo perdió ante los Raiders. Se retiró en 2000 tras una carrera como scout y ejecutivo que inició en 1963.