CIUDAD DE MÉXICO- Después de caer 2-1 ante Bélgica en los 4tos de final de Rusia 2018, la selección de Brasil vivió este viernes seis de julio en carne propia una “curiosa” y sobretodo negativa marca mexicana en la historia de las Copas del Mundo.

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La derrota carioca en Kazán confirmó a la Selección Mexicana como de “mal augurio” para todo aquel equipo que la deja en el camino en los 8vos de final de un Mundial de futbol.

En las últimas siete ediciones de la Copa del Mundo, el equipo que ha eliminado a México en la ronda de los 16 mejores no ha podido alzarse con el título del torneo, inclusive ni siquiera ha conseguido clasificarse a la final.

Esta especie de “maldición azteca” comenzó en Estados Unidos 1994 cuando el “Tri” perdió en aquellos trágicos penales 3-1 ante Bulgaria. A la postre el equipo de Hristo Stoichkov sucumbió en semifinales con Italia.

Cuatro años después, en Francia 1998, Alemania remontó para imponerse a México por 2-1. En los 4tos de final Croacia ganó 3-0  para terminar con el sueño de los teutones.

En Corea-Japón 2002, Estados Unidos causó un trauma al doblegar 2-0 a los verdes. En la siguiente ronda Alemania salió avante 1-0 sobre el equipo de las Barras y las Estrellas.

En Alemania 2006, México sucumbió ante Argentina 2-1 con aquel golazo de Maxi Rodríguez en tiempos extras. Posteriormente en 4tos Alemania venció 4-2 en penales a la Albiceleste.

Sudáfrica 2010 fue el reencuentro entre mexicanos y pamperos. Argentina se quedó con el triunfo 3-1 y en la fase posterior Alemania le pasó por encima con un 4-0 en la pizarra.

En Brasil 2014, Holanda sacó el triunfo 2-1 sobre la hora ante el equipo de Miguel Herrera. En las semifinales Argentina tumbó a Arjen Robben y compañía en penales 4-2.

Ante el sinsabor de no alcanzar desde 1986 el famoso quinto partido, México puede tener en esta racha un poco de alivio al saber que quien lo frustra de su sueño al final termina con las manos vacías.

Veremos si para Qatar 2022 la marca llega a su fin para bien de México, si sigue (para su mal) o si en una de esas se rompe a la inversa. Como ha quedado demostrado en Rusia 2018: en el futbol, puede pasar de todo, hasta lo posible.