Dos subcampeonatos de Eurocopa (1960 y 1968),  una medalla olímpica de plata en Londres 1948 y otra dorada en Roma 1960, son los logros futbolísticos más importantes de aquella nación que, durante 72 años, fue de los más exitosas y constantes en el futbol durante el siglo XX: Yugoslavia.

Bandera de la antigua Yugoslavia (Foto cortesía Twitter).

Desde su creación en la década de 1920, tras la unificación del Reino de los Serbios, Croatas y Eslovenos, y hasta su disolución en 1992, los yugoslavos llamaron la atención. Esta disolución derivó en la creación de nuevos países y sus respectivos representativos nacionales: Croacia y Eslovenia (que iniciaron sus participaciones de manera oficial en 1992), Macedonia y Bosnia-Herzegovina (ambas en 1993), Serbia (desde 2006), Montenegro (en 2007; anteriormente, competía junto a la última mencionada como “Serbia & Montenegro”, de 2002 a 2006) y la más reciente, Kosovo (apenas el 13 de mayo de 2017, la FIFA la admitió como su miembro número 210).

En lo individual, estas selecciones se han ido colocando en el plano mundial con algunas participaciones destacadas, la mayoría ya ha asistido mínimo a un Mundial como Bosnia-Herzegovina, Eslovenia, Serbia y Croacia. En contraparte, están la recién afiliada Kosovo, además de Macedonia y Montenegro, cuya participación fue en 2002, como se mencionó anteriormente bajo “Serbia y Montenegro”.

Sin duda alguna, el logro más sobresaliente ha sido el conseguido por Croacia en la Copa del Mundo de Francia 1998, cuando logró colarse hasta semifinales y obtener el tercer lugar del campeonato. Sumado a eso, su goleador, Davor Suker, resultó ganador de la “Bota de Oro” al ser el máximo romperredes del certamen con 8 goles.

Pero, hoy en día, estos representativos se ven más fuertes que nunca, jugando al tú por tú ante cualquier rival y colocando futbolistas en la élite mundial. En virtud de lo expuesto, caben las siguientes preguntas: ¿Qué pasaría si la histórica y poderosa Yugoslavia se reunificara? ¿Cuál sería su probable convocatoria mezclando el talento de estas nuevas naciones?

Foto Cortesía Twitter
Selección de Yugoslavia en el Mundial de Italia 1990.

A continuación, una hipotética convocatoria de la Selección de Yugoslavia, con los protagonistas de las mejores ligas del mundo:

Sin duda, regresarían esos días en los que se les veía como una potencia de cancerberos de clase internacional. La cuarteta de citados en el arco de los “plavi” (“azules” en su traducción al español) sería: el bosnio Asmir Begovic, del AFC Bournemouth de la Premier inglesa; el croata Danijel Subasic, del Mónaco de la Ligue1 de Francia; y el par de eslovenos, Samir Handanovic, del Inter de Milán italiano, y Jan Oblak, del Atlético de Madrid de España.

En la defensa, se haría presente Croacia con un triplete: el joven Tin Jedvaj, del Bayer Leverkusen de la Bundesliga alemana; Dejan Lovren, del Liverpool inglés; y Sime Vrsaljko, del “Atleti”. Serbia también aportaría el mismo número de jugadores: Branislav Ivanovic, del Zenit de San Petersburgo ruso; el recién llegado a la Roma italiana, Aleksandar Kolarov; además de la revelación del Napoli italiano, Nikola Maksimovic. Para complementar este sector, el capitán de la selección bosnia, Emir Spahic, del Hamburgo alemán; el joven esloveno Bojan Jokic, del Ural de Rusia, y el montenegrino Stefan Savic, del Atlético de “La Liga de las Estrellas”.

En el mediocampo, la nueva médula espinal yugoslava estaría a cargo del talento croata: la dupla del Real Madrid, Mateo Kovacic y Luka Modric; junto a su rival en el campeonato español, Ivan Rakitic, del Barcelona; además de Ivan Perisic, del Inter de Milán de la Serie A italiana. Complementando el sector, el bosnio Miralem Pjanic, de la Juventus del “Calcio”, y la flamante contratación del Manchester United, el serbio Nemanja Matic.

El croata Luca Modric, recientemente elegido como el mejor mediocampista de toda Europa, en los premios que anualmente otorga la UEFA (Foto cortesía Twitter).

Sin duda alguna, cualquiera de ellos sería un digno heredero de Dragan Dzajic, nacido en Ub, que hoy en día se sitúa en Serbia, quien es considerado uno de los mejores centradores en la historia del futbol y que desarrolló su carrera como profesional de 1961 a 1978; además de que también tiene el récord de mayor número de participaciones con Yugoslavia con 85 encuentros y 23 goles en un periodo de quince años. En la actualidad, de los “convocados” referidos, Modric lo rebasa con 96 apariciones en la selección “vatreni” –“fuego” en su traducción del croata-, aunque el primer lugar lo tiene el defensa central aún activo, Darijo Srna con 136 partidos, siendo convocado desde 2002.

Un infaltable en esta conexión entre el pasado y presente del balompié de los Balcanes es Stjepan Bobek, máximo goleador de la extinta Yugoslavia con 38 goles, nacido en Zagreb, la actual capital croata, y reconocido como el mejor jugador en la historia del Partizán de Belgrado serbio. Los encargados de mantener su legado serían: el montenegrino Stevan Jovetic, empatado en 15 anotaciones con Mirko Vucinic, como el supremo goleador de su representativo. Mientras que, en la mencionada historia de Serbia y Montenegro, fue Savo Milosevic el máximo romperredes con 35 tantos en un centenar de encuentros disputados. Milosevic firmó hace apenas unas semanas con el actual campeón de Francia, el Mónaco, para suplir la pérdida del joven Kylian Mbappé.

Para acompañarlo, tomamos en cuenta a los militantes de la liga de Italia: el bosnio Edin Dzeko, de la Roma (supremo romperredes de su selección con 41 tantos hasta este este momento); el croata Mario Mandzukic, de la “Juve” (con total de 28 goles con su representativo, a 17 del récord de Suker; el macedonio Goran Pandev, del Genoa (máximo anotador en la historia de su selección con 26).

Tantas figuras “convocadas” tienen raíces de gran abolengo que han quedado guardadas en la historia de este deporte, pero sobre todo en el corazón de sus fanáticos, pero ellas tendrán que empezar a labrar una identidad propia.