CINCINNATI – Los Bengalíes se han especializado en regalar victorias a su más odiado rival.

Por segunda semana consecutiva, el pateador Brian Boswell dio un triunfo en la última jugada del partido a los Acereros de Pittsburgh que regresaron de una desventaja de 17 puntos para vencer 23-20 a los Bengalíes de Cincinnati en el duelo de lunes por la noche lleno rudeza excesiva, jugadas sucias y castigos, que puso fin a la semana 13.

Los Pittsburgh Steelers derrotaron 23-20 a los Cincinnati Bengals en el juego de lunes por la noche de la semana 13 de la NFL 2017..
Antonio Brown terminó el partido con 8 recepciones para 101 yardas y un touchdown, pero se llevó también un golpe alevoso casco a casco (Foto Twitter).

Pittsburgh (10-2), que alcanzó su séptima victoria consecutiva, conservó el mejor récord de la Conferencia Americana y mantuvo tres juegos de ventaja en la División Norte sobre Baltimore (7-5) con cuatro por disputarse. Cincinnati (5-7), prácticamente vio esfumarse sus últimos intentos por acercarse a la clasificación.

Pese a que se registró una recuperación casi milagrosa de los Steelers para ganar de manera dramática, el partido será recordado por la enorme cantidad de acciones antideportivas, revanchas y una de las más escalofriantes lesiones en mucho tiempo.

Los Pittsburgh Steelers derrotaron 23-20 a los Cincinnati Bengals en el juego de lunes por la noche de la semana 13 de la NFL 2017..
El linebacker Ryan Shazier sufrió una de las más impresionantes lesiones de los últimos años en la NFL (Foto Twitter).

En el primer cuarto, el linebacker Ryan Shazier realizó una tackleada con la cabeza baja por delante y ya no se reincorporó tras haber sufrido una severa lesión en la espalda, por lo que fue trasladado de inmediato en ambulancia a un hospital. No se dio, de inmediato, el reporte de la gravedad ni la precisión de su lastimadura.

En el cuarto periodo, se terminó de ensuciar el encuentro. El receptor abierto de Pittsburgh Ju Ju Smith-Schuster realizó una bloqueada sobre el linebacker Vontzae Burfict por su lado “ciego” con el casco hacia la cabeza para noquearlo; además, mientras Burfict, un jugador que se ha caracterizado por propinas muchos golpes sucios, yacía sobre el emparrillado Smith-Schuster se posó sobre él para burlarse de él, acción por la que fue castigado por conducta antideportiva, pero sin ser expulsado. Burfict tuvo que salir del campo en camilla sobre el “carrito de las desgracias”.

Los Pittsburgh Steelers derrotaron 23-20 a los Cincinnati Bengals en el juego de lunes por la noche de la semana 13 de la NFL 2017..
Una de las acciones más deplorables del partido no fue sólo el bloqueo de casco a casco de Ju Ju Smith-Schuster, de los Acereros, sobre Vontzae Burfict, de los Bengalíes, sino la burla por haberlo lastimado y humillado con ese golpe (Foto Twitter).

El desquite, de algún modo, vino cuando Antonio Brown atrapó un pase de touchdown de seis yardas de Ben Roethlisberger que provocaría el empate 20-20; sin embargo, el defensivo local George Iloka propinó un terrible golpe de casco a casco a Brown cuando caía tras su recepción y terminó también golpeándose contra la superficie de la zona de anotación. Se marcó el castigo de faul personal, pero Brown se levantó sin problemas para festejar su touchdown.

El partido en total registró 20 castigos y 239 yardas de penalización entre ambos equipos, cuatro castigos fueron por rudeza innecesaria y uno más por conducta antideportiva.

Cincinnati construyó su ventaja de 17-0 con gol de campo de campo de 35 yardas de Randy Bullock, pase de touchdown de ocho yardas de A.J. Green, en el primer cuarto, y el segundo envío de anotación, éste de 15 yardas, de Dalton para Green en el segundo periodo. Boswell pateó un gol de campo de 30 yardas en la última jugada antes del descanso para acercase a 17-3.

En el tercer cuarto, Roethlisberger lanzó un pase corto a Le’Veon Bell, quien aprovechó el pésimo tackleo de los Bengalíes y que el esquinero William Jackson no intentó sacar del terreno a Bell al creer que la jugada había terminado. Bell lo convirtió en una jugada de touchdown de 35 yardas.

Vinieron goles de campo de cada equipo para que Cincinnati mantuviera la ventaja de 20-13, pero el juego se empató con el touchdown de Brown.

En la última ofensiva, los Steelers montaron un ataque de 39 yardas para poner en posición a Boswell de conectar el gol de campo de 38 yardas con el que expiró el tiempo y Pittsburgh ganó su tercer juego de la temporada en la última jugada del partido.