Es el cuatro de julio de 1993, después del bochorno de los cachirules para la Copa del Mundo Italia 1990, la Selección Mexicana hace historia al disputar su primera final de Copa América. Cae 2-1 con Argentina pero deja sensaciones de crecimiento en un futbol acostumbrado a ser el rey en una confederación de enanos.

La máquina del tiempo avanza hasta 1998, los clubes mexicanos se quitan el reboso y participan por vez primera en la Copa Libertadores de Sudamérica. Tras cuatro años, se consigue llegar dos veces  a semifinales y una a la final (América semis en 2000, Cruz Azul finalista en 2001).

Foto: Especial

La paulatina progresión se frena donde siempre: Mundial de la FIFA. Estados Unidos receta al “Tri” en 8vos de final 2-0, un chamaquito de apellido Donovan amarga el verano en Corea y Japón.

Un añito después, Rafael Márquez inicia lo que será el punto de partida del éxodo de connacionales con rumbo a Europa, aterriza en Barcelona para vestirse de blaugrana.

En 2005 los pubertos Giovani Dos Santos, Carlos Vela y César Villaluz brillan en Perú y consiguen el primer Mundial Sub-17 de la FIFA para México: la “generación dorada” tiene buena pinta.

En 2006 Pachuca pone al verde, blanco y rojo en todo lo alto: campeón de la Copa Sudamericana ante el Colo-Colo chileno que cuenta entre sus filas con un tal Alexis Sánchez y un tal Arturo Vidal.

Dejando a un lado los traumas ocasionados en Alemania 2006 y Sudáfrica 2010 a manos de Argentina, México crece pasito a pasito, tropieza y se levanta, fiel a su historia.

Chivas alcanza la final de Libertadores en 2010 con “puros mexicanos”, cae ante Internacional de Porto Alegre, el último pasito sigue sin llegar.

2011 y 2012 confirmaron el buen trabajo en divisiones menores, nuevo título Sub-17 en casa y medalla de oro en Juegos Olímpicos de Londres.

A partir de ahí, los de pantalón largo y cuello blanco con sus intereses, grillas, pactos y disputas, de a poco hantirado al traste casi 20 años de trabajo.

La Copa MX regresó en 2012 con un formato aberrante y dos ediciones en menos de 12 meses, la liguilla sigue premiando al menos mediocre en Liga MX.

A pesar de una nueva final en 2015 con Tigres,  las brillantes cabecitas de la FMF toman la decisión de abandonar la Libertadores para enfocarse en la Copa muy X y en la CONCACHAMPIONS plagada de “concacharcos”.

La regla 10/8, 9/9 o como la quieren vestir, el grillete impuesto a los jóvenes nacionales para ver desde la banca como los extranjeros, la mayoría sin nivel, se pasean por nuestras canchas.

Hoy, febrero de 2018, el “Club de Toby” amenaza con retroceder en el tiempo sabrá Dios cuantos años: abolir el descenso e impedir el ascenso en el futbol mexicano. Medida retrógrada, alevosa y ventajista para beneficiar a unos cuantos y darle en la torre a muchos-casi todos.

Foto Twitter: @AtletideSanLuis
Foto Twitter: @AtletideSanLuis

De lo poco interesante que tiene este juego de pelota, está el drama tragicómico de eludir el descenso. Quitarlo significaría que clubes como: Puebla, Veracruz, Atlas o Querétaro se tire a la hamaca y reduzcan la ya poca competencia que existe en Primera División.

Proyectos serios del Ascenso MX que sueñan con subir o regresar a primera, se retuercen de coraje y golpean la pared de frustración sabedores que no tienen poder alguno para impedir tamaña tontería.

Con este infame proyecto, los dueños del balón confirman la teoría de que de cerebro van reducidos y que con las decisiones tomadas en el pasado, la caída libre puede ser mortal en un futbol en terapia intensiva desde el último lustro. Que alguien les diga a Enrique Bonilla y Decio de María que sin descenso no hay seso, pero sí mucho retroceso.