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No fue el adiós ideal para un gran ídolo, pero David Ortiz se emocionó al máximo con las muestras de cariño de los aficionados que lo despidieron en el Fenway Park de Boston (Foto cortesía mlb.com)

(AP)

BOSTON – Una vez que la pelota acabó en el guante de su jardinero derecho, los Indios de Cleveland  salieron a festejar en el diamante y un silencio sepulcral se apoderó del estadio de Boston.

Luego, lentamente, el público en el Fenway Park reaccionó para corear una última vez: “¡Pa-pi!”

Mientras “La Tribu” festejaba este lunes 10 de octubre la victoria 4-3 sobre los Medias Rojas de Boston, que selló una barrida de tres juegos y el pase a la serie de campeonato de la Liga Americana, los fanáticos de Red Sox pidieron la presencia de David Ortiz.

Diez minutos después del último out, cuando la mayoría de los jugadores de Cleveland se había retirado para la fiesta en el vestidor visitante, los cánticos de “¡No nos vamos!” y “¡Gracias, Papi!” obligaron que el querido toletero dominicano regresase al terreno.

Con una sudadera roja y rostro serio, Ortiz caminó al montículo y empezó a saludar en todas direcciones con su gorra, tocándose el pecho.

Solo cuando la cámara hizo una toma de primer plano se pudo confirmar que el gesto de Ortiz no era de disgusto ante una prematura eliminación en la postemporada: Big Papi estaba llorando.

“Esta noche, cuando caminé hacia el montículo, me di cuenta de que se había acabado. Era probablemente la última vez que caminaría como pelotero frente a la multitud”, dijo Ortiz. “Y las emociones salieron otra vez”.

Al cabo de dos minutos, Ortiz se retiró hacia la cueva. Y era para siempre, poniendo fin a una carrera de 20 años en la que fue actor clave en la conquista de tres campeonatos de la Serie Mundial para Boston, transformando a una franquicia acostumbrada a fiascos en octubre.

En el octavo inning, cuando Boston trataba de remontar, Ortiz recibió un boleto. Fue su última aparición en el plato, ya que el manager John Farrell debió sacarlo para colocar a un corredor emergente.

El bateador designado solo pudo mirar desde la cueva cuando Travis Shaw falló con un elevado al bosque derecho para el último out y con dos corredores en circulación.

Luego de batear 38 jonrones, la mayor cantidad de un jugador en su última temporada, Ortiz se fue de 9-1 frente a los Indians. No conectó hits y recibió dos boletos el lunes, con un elevado de sacrificio en el sexto cuando había dos en base en vez del jonrón de tres carreras que la afición anhelaba.