América, Club América, 1916
El primer América, en 1916

Hace algunos años me enamoré
Por Gustavo Torrero

A punto de terminar el día, lleno de trabajo de cuestiones administrativas en la dirección de deportes de Cadena Rasa, correos y más correos, trabajando en nuevos proyectos, espacios noticiosos al aire, llamadas telefónicas, ufff que día!!! y después de tanto leer este miércoles 12 de octubre, mientras muchos siguen discutiendo si Cristóbal Colón descubrió América o no, por fin puedo escribir de un asunto que en lo particular enciende mi pasión, mi afición por un equipo; me vinieron a la mente algunos recuerdos que con el paso de los años se van guardando en la mente y en el corazón.

Fue en 1975, tenía yo apenas 9 años de edad, tenía un vecino llamado a Gilberto Gálvez, un tipo alto, fuerte, treintañero. Gilberto trabaja en el Clubamerica de futbol y un buen día formamos un equipo mis amiguitos de la calle y pues que nos invita al América para conceder y posteriormente entrar y jugar los sábados en los campos de Coapa.

Llegamos en una camioneta gris y lo primero que vi en la cancha número uno de entrenamiento fue a personalidades que solo conocía por medio de la TV o el periódico Excélsior.
Me quedé con la boca abierta al conocer en persona al técnico Raúl Cárdenas, seguido por Enrique Borja, Carlos Reinoso, Hugo Enrique Kiesse, Prudenció “Pajarito” Cortés, Mario “Pichojos” Pérez y demás.

Con el paso de los años, nunca me perdía todos los lunes en el “Periódico de la Vida Nacional” las crónicas de los juegos del América del cronista Artemio Cano y me acostumbré a que el club azul crema siempre estafaba en la primera posición y terminaba ganando el título en disputa, cuando eran los torneos largos de 38 jornadas.

En la televisión me toco disfrutar del golazo de mi ídolo Carlos Reinoso que le hizo a Boca Júniors para ganar la Copa Interamericana, el retiro de Borja anotando 2 goles contra los Pumas de la UNAM y después cada viernes por la noche iba con mi buen amigo Pepe Gutiérrez a disfrutar de los juegos del América en su platea.

Era la década de los años ochenta cuando los americanistas disfrutaron de un trabuco que ganaba y ofrecía espectáculo con grandes jugadores como Tena, Trejo, Bravo, Manzo, Cristóbal, Luna y con unos extranjeros traídos por el vicepresidente Panchito Hernández de primera línea como Zelada, Batata, Outes, y Brailowsky para después unirse chavos de la cantera como Aguirre, Hermosillo, Peláez, Zague y tiempo después Cuauhtémoc.

Título tras título y grandes anécdotas, aquella bronca contra Guadalajara, la copa levantada por el “Capitán Furia” Alfredo Tena, un juego contra Atletas Campesinos donde asistimos 60,000 aficionados, escuchar el himno del América en el Azteca, la clase de gente que iba al estadio, en su gran mayoría familias enteras.

Luego Leo Beenhakker, Biyik, Kalusha, “Bill” Faria, Dirceu, Ceclio, Antonio Carlos, refuerzos de la talla de Hugo Sánchez, Luis García y Beto García Aspe hasta llegar al “Piojo” López y Cabañas y hasta el último título de la liga con Miguel Herrera y ese cabezazo de Moisés Muñoz.

Son tantos y tantos jugadores que podríamos escribir un libro entero pero no hay que ser mal agradecidos, no puedo a olvidar, aunque obviamente no me tocó verlos jugar al gran “Récord”, formador del americanismo y el gran “Lobo Solitario” Zague y un gran directivo como Guillermo Cañedo y propietario en su momento, Emilio Azcárraga Milmo.

En la actualidad no me gusta ver a un equipo que ha sido grande y que está dando tumbos, sin espectáculo, sin rachas ganadoras, sin esencia y sin sacar a la luz a nuevos valores canteranos, habrá que esperar tiempos mejores, yo esperaba una gran celebración de centenario con un pastel de 100 metros en el Coloso de Santa Ursula y no un pastelitos en sus instalaciones, con un partido de centenario contra el Real Madrid, Barcelona, Bayern Múnich o Manchester United o Liverpool, nada de eso hubo, en fin, a ver si para el aniversario 200 se les ocurre algo porque en esta ocasión a la directiva y a Emilio Azcárraga Jean no se les prendió el foco.

Hace 41 años visité por primera vez el Club América y después lo hice varias veces en mi labor de reportero y comentarista, un equipo que se ama o se odia, uno de los más representativos e importantes de México, tal vez el más influyente, el equipo que inspiró una canción que lleva en su pecho los colores del América con el maestro Carlos Reinoso, un himno y hasta una película como fue El Chanfle del gran Chespirito.

El día que pisé los campos de Coapa, fueron hace algunos años que me enamoré del Club América. Felicidades por su centenario #100AñosDeGrandeza